Hablemos de definiciones. ¿Qué os parece si definimos «sufrir» como «sentir física o mentalmente un daño, un dolor, una enfermedad o un castigo»? Parece una buena definición, ¿no?
Claro. Que ahí necesitamos definir qué es «sentir». «Percibir un estímulo, identificarlo y reaccionar al mismo».
Una planta como Mimosa pudica percibe estímulos táctiles en sus foliolos, los identifica y reacciona recogiéndolos. Lo hace sin sistema nervioso. Es un complejo sistema de cambios de presión en las vacuolas cel., con la acción de unas válvulas toroidales en las paredes celulares.
Si usted coloca una lenteja en un algodón humedecido, y cuando ha sacado la raíz, da usted la vuelta a la lenteja orientando dicha raíz hacia arriba, al día siguiente verá cómo la lenteja ha percibido el cambio en la orientación, y ha reaccionado reorientando el crecimiento. La raiz girará y seguirá creciendo hacia abajo.
No tiene sistema nervioso.
Es un proceso mediado por los gradientes de concentración de unas moléculas llamadas fitohormonas.
Si usted prueba a meter esa lenteja en una caja oscura, que tenga un curioso laberinto, y en el extremo del laberinto un agujero por el que entre la luz, y espera unos días, al abrir la caja verá con sorpresa que la planta ha crecido haciendo el laberinto.
La luz que entra por el agujero va rebotando y perdiendo fuerza en las paredes de ese laberinto, pero eso le dice a la planta dónde está la fuente de luz. La planta percibe ese gradiente lumínico, y crece hacia él. No tiene sistema nervioso. Es mediado por fitohormonas.
Lo que en esta definición (que es de diccionario) llamamos «sentir» es lo que en ciencia llamamos «irritabilidad», y es una caracteristica propia y definitoria de todos los seres vivos.
Una definición quizá más exacta sería «La capacidad de un organismo, o parte de un organismo, de percibir, identificar y reaccionar ante un estímulo interno o externo»
«Pero es que el sistema nervioso…» Como muy bien apunta @Raven_neo en su comentario, el sistema nervioso en realidad es un complejo sistema que funciona por bioquímica y electroquímica. La diferencia está en el nivel de complejidad.
Pero en base, es un sistema que mediante medios bioquímicos, electroquímicos o mecánicos, sirve para percibir estímulos externos o internos, identificarlos y reaccionar a ellos.
Siendo así, y como mi querida @bioamara y mi querido @Solof1sincirco han dicho más de una vez, las plantas sienten. Que no sientan como nosotros no significa que no sientan.
Vale. ¿Y sufren? Si nos vamos a la definición de «sufrir» que he puesto ahí arriba (de diccionario), sí. Sufren.
Obviamente no tienen sistema nervioso, y por tanto, no hay dolor (hablaré más adelante de esto), ni tampoco sufrimiento psicológico. Su espectro de sufrimiento es distinto al nuestro.
Pero vamos a poner un ejemplo (real). Cuando un nogal (Juglans nigra) es atacado por un insecto, éste reacciona liberando un metabolito secundario llamado metilsalicilina. Es tóxico para los insectos, y si el insecto no se larga, es probable que muera.
Además, como curiosidad, esta metilsalicilina difunde parcialmente en la atmósfera y, en contacto con otras plantas, les induce a ellas a formar sistemas de defensa. Funciona como una suerte de alarma para la comunidad vegetal.
Ese nogal está percibiendo un daño —que es el ataque del insecto—, y reaccionando contra él. Siguiendo las definiciones de ahí arriba, ese nogal sufre. Aunque su forma de sufrir sea distinta a la nuestra.
Por supuesto, todo esto es dependiente de la forma en la que definas «sentir» y «sufrir». Si las defines de otra forma, entonces los seres vivos que entran en el positivo o en el negativo cambian.
Cada uno puede definirlo como le salga de las narices. Yo he usado un diccionario.
Si definimos «sentir» y «sufrir» de una forma más antropocéntrica, seguramente las plantas queden excluidas. Y también quedarían excluidos, con toda probabilidad, muchos animales. Y otros tantos quedarían en una escala de grises que no sabríamos delimitar. Y al hacer definiciones antropocéntricas, el riesgo de antropomorfizar a los animales que entren en el positivo se haría bastante alto. Por cierto.
¿Y el dolor? Bueno. Ahí también puede haber discusión. Si aceptamos que el dolor es lo que nosotros sentimos, esa «sensación de malestar de una parte o la totalidad del cuerpo causado por estímulos nocivos», tiramos a esa definición antropocéntrica. Trabajemos con ella.
En primer lugar, para que haya dolor es necesario que el organismo pueda tener sensaciones subjetivas (siendo el dolor, una de ellas). Así que aquí sí, necesitamos un sistema nervioso que tenga suficiente complejidad. Y además requerimos de un tipo específico de receptores que sirvan para percibir ese dolor. Nociceptores, se llaman.
¿Tiene una lamprea un sistema nervioso lo suficientemente complejo como para percibir el dolor? No lo sé. Pero sí que tiene nociceptores, así que probablemente sí que sienta dolor. Todos los vertebrados, de hecho, tenemos nociceptores.
Pero vamos a los invertebrados.
Supongo que todos habréis visto ya el video ese del cangrejo que escapa de una cazuela, pero que la pinza se queda en contacto con el agua hirviendo, y para escapar, se corta su propia pinza.
Ese cangrejo no ha sentido dolor.
Ese cangrejo se ha desecho de su pinza porque es un estorbo. Es una parte de su cuerpo que ya no funciona, que pesa mucho y que no puede manejar. Así que se la arranca para facilitar su escape.
Y sabemos que no siente dolor, porque no tiene nociceptores.
No siente dolor en la forma en la que hemos definido el dolor.
Tampoco pueden sentir dolor las hormigas, los mejillones ni los pulpos. Los pulpos, probablemente los invertebrados más inteligentes. Con un sistema nervioso que, si bien no se centraliza en un cerebro, como el nuestro, permite niveles altos de aprendizaje.
«Pero cuando a un pulpo le arrancas un tentáculo «se queja». Cuando a una hormiga le arrancas una pata, «se queja»», me diréis. Y es cierto.
Porque tienen sistemas análogos a lo que nosotros hemos llamado «dolor». Sistemas que tienen la misma función que nuestro dolor, pero que su mecanismo es completamente distinto.
Hablemos de hormigas. Cuando a una hormiga le arrancas una pata, su organismo produce una serie de feromonas que difunden a la atmósfera. Esas feromonas «avisan» a la hormiga, que hace que se defienda del ataque. «Se queja». Y además, las hormigas cercanas reciben esa misma feromona, haciendo que ellas «sientan» esa alarma, y facilitando la coordinación de esa defensa, o la huída.
No es dolor, pues no participan nociceptores ni un sistema nervioso que reconozca las sensaciones subjetivas (que sepamos). Pero el resultado es el mismo. El animal se defiende o huye de aquello que le ha dañado. Y, valiéndome de la metáfora, «grita» para avisar a sus compañeras.
Es el mismo sistema que el que mencioné antes del nogal. Si alguien ampliara la definición de dolor para incluir esto que les pasa a las hormigas cuando les arrancas una pata, entonces los nogales entran sin escaparse.
Desde el primer tuit he dicho que iba a hablar de definiciones. He establecido tres definiciones de partida («sufrir», «sentir» y «dolor») y he desarrollado todo a partir de esas definiciones iniciales. Si hubiese cambiado las definiciones (por ejemplo, incluir como requisito el tener sistema nervioso para poder «sentir»), las conclusiones habrían sido completamente distintas.
Con este hilo no pretendo decir que las plantas sienten, o que las hormigas no sienten dolor. Porque eso depende de cómo definas «sentir» y cómo definas «dolor». Lo que quiero decir con esto, es que las definiciones importan mucho cuando se trata de hablar sobre un tema. Y dependiendo de cómo definas una palabra, las conclusiones serán unas u otras.
Y otra cosa que quiero remarcar es que hay que tener cuidado con los límites, porque tal vez excluyan a cosas que no quieres que excluyan, o incluyan a cosas que no quieres que incluyan. El problema de que los seres vivos sean tan diversos es que, en este aspecto, esto se dispara.
Si basas el «dolor» en los nociceptores, las hormigas no sienten dolor.
Si modificas la definición para que las hormigas sientan dolor, los nogales también lo hacen.
Es muy difícil hacer límites que incluyan solo lo que tú quieres y excluyan lo que no quieres.
Como bien han apuntado @paleofreak y @Hjorvik, dependiendo de la definición que establezcas, puedes llegar al extremo de que un programa informático sienta.
Y si intentas acotar a un término antropocéntrico, hay muchos animales que no sienten.
Últimamente he debatido con muchos que afirmaban de todo, y me he dado cuenta de que el problema la mayor parte de las veces es que las dos personas no se ponen de acuerdo, porque hablan de cosas diferentes.
Como yo soy una persona comprensiva, salvo que la palabra que emplees tenga una definición formal —que en tal caso, será la que yo usaré—, te pediré que definas el término para poder hablar de lo mismo.
Pero con el riesgo de que, en tu definición, puede haber incluidas cosas que no quieres incluir, y se pueden excluir cosas que no te gustaría excluir.



