Esta será la quinta parte de una serie de artículos breves sobre el tema, que estará dividida en 6 partes:
- La gran nube infernal: el coste ambiental injustificado
- El ‘pecado original’: la piratería corporativa disfrazada de innovación
- La falacia de lo fiable: alucinaciones, sesgos y la muerte del hecho
- El efecto escaparate: si tu artículo está ilustrado por IAG, no me fío
- La promesa vacía: no lo llames ‘productividad’, llámalo ‘liquidación’
- La gran mierdificación: envenenando internet y nuestro cerebro
⚠️ADVERTENCIA: Este artículo contiene imágenes generadas por inteligencia artificial. Han sido generadas por terceras personas, y su exhibición se realiza en tono crítico y como muestra y refuerzo argumental. Se han aprovechado recursos preexistentes, y no se ha empleado la IAG para la realización de este artículo. Más información.
La promesa vacía: no lo llames ‘productividad’, llámalo ‘liquidación’
Por supuesto, las empresas no introducen estas IAG por nada. Lo hacen en la creencia —infundada, y en mi opinión, extraordinariamente dudosa— de que mejorarán su productividad. Lo cierto es que, en mi experiencia —me he visto obligado a emplear estas herramientas en varias ocasiones, y he recibido formacion obligatoria sobre como usarlas— nunca he encontrado una mejora en la productividad. La cantidad de fallos y errores que cometen las IAG son tan descarados y burdos que me veo obligado a revisar cada palabra y cada coma, a reorganizar el resultado, a reconstruir argumentos enteros… y al final termino dedicando más tiempo que el que habría empleado trabajando con el procedimiento habitual.
Lo cierto es que no persiguen una mayor productividad. Lo que persiguen es una menor inversión en profesionales. ¿Por qué contratar a un fotógrafo, a un ilustrador o a un redactor? ¿Por qué pagar a esta gente por su trabajo, cuando puedo generar una imagen o un texto con inteligencia artificial, obteniendo un resultado mucho más mediocre, pero por mucho menos dinero? ¡Menos gastos para la empresa!
Luego, esos mismos responsables empresariales nos dirán que lo de la IAG no quita puestos de trabajo, y cometerán el error de compararlo con la imprenta, con la lavadora o con la calculadora. Avances que nada tienen que ver, pues sí que mejoraban la productividad, reducían el tiempo de las tareas a realizar y, en muchos casos, mejoraban el resultado de algún modo. Las IAG no hacen nada —NADA— de eso.
Pero lo que sí hacen, contrariamente a la narrativa de sus defensores, es amenazar empleos. Cada artículo ilustrado con una inteligencia artificial es un artículo que no está ilustrado por una fotografía o una ilustración auténtica. Es une fotógrafe o une ilustradore que no recibe su incentivo. Profesionales cuyo material ha sido robado —ver el segundo tomo de esta serie— sin recibir ni un céntimo por ello, para alimentar un monstruo que, luego, ha vomitado un engendro.
Así tenemos empresas que, otrora, tuvieron en nómina a ilustradores científicos, que después pasaron a emplear bancos de imágenes de stock —más baratos, pero que al menos siguen recompensando a sus autores—, y luego, a desuscribirse de esos servicios para pagar una licencia a MidJourney que les permita generar infinitas bazofias sin sentido… con las que ilustrar sus artículos.
El ejemplo más extremo de esto lo encontramos en la Universidad de Extremadura y su portal de hipotética divulgación científica ‘DescubreIA’. En él se obtienen todos los artículos científicos publicados en modo acceso público cuyos firmantes sean los miembros del personal docente e investigador de la Universidad y se genera una imagen y un texto, empleando IAG, para su publicación automática en el blog. Sin revisión humana, sin comprobación, sin verificación del contenido… y salen cosas como esta.

En esta Universidad han preferido la inmediatez frente trabajo bien hecho. Han preferido el abaratamiento de costes frente al rigor. Han preferido llenar internet de basura, frente a informar a su audiencia con calidad. Si yo fuese investigador y me encontrase con que mis papers han terminado así, ahí, no dejaba títere con cabeza.
Ahí se están destruyendo empleos. Cada artículo generado por ese portal —aparte de ser profundamente mediocre, a la vista está— es un artículo que no ha publicado un divulgador científico profesional. Un artículo para el que se ha empleado un motor que se nutre de robar el trabajo de los que escriben, sin aportar nada a cambio.
Pero además, cada artículo en ese portal es la semilla de un ecosistema mucho más peliagudo…


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